Boquerón descubrió una triste realidad, tiene que hacer una salida de dos semanas a impartir un cursillo de formación, y como además practica el arte de deslizarse por la nieve sobre unos esquíes sugirió que adelantásemos la salida para el 13 de febrero.
Sherpa y To'quemao no podrán acompañarnos así que para no hacerles un feo y darles la oportunidad de asaltar de nuevo el Pico del Lobo hemos decidido hacer un tercer ataque al Ocejón, por la cara norte pero en esta ocasión con nieve.
A las 8:00 horas nos reunimos para salir, Nachete, Boquerón, Porteadora y Paco. El cielo de Madrid está entre nubes y claros y se prevé lluvia, camino de Guadalajara el cielo se va encapotando ... y al pasar Guadalajara el cielo se va cerrando y aparece la niebla ... hasta el punto que antes de pasar Cogolludo la visibilidad es mínima y Porteadora que va conduciendo lleva las lentillas pegadas al cristal... ¿podremos subir?
Partiendo desde el parking (1.250 m) salimos por el camino fácil (no se ve nieve), al llegar a la bifurcación, Boquerón pregunta si bajar a ver la cascada o seguimos... hay dudas porque no se ve nieve... finalmente Boquerón y Paco tiran de Nachete y Porteadora y bajamos a la cascada. Total 40 minutos de paseo para encontrarnos un espectáculo magnífico, media cascada helada y media sin helar).
Seguimos el camino, al principio suave, hasta cruzar el río y alcanzar el pinar, allí giramos a izquierdas por el sendero que va pegado a los pinos y comenzamos a sufrir (ya pica para arriba y hay nieve a ratos), poco a poco vamos tomando altitud y a 1.750 m al salir del pinar aparece la niebla, y una brisa fría que hace el ambiente desagradable.
El sufrimiento se va haciendo palpable, el paso es más lento y nos vamos estirando. Cada cierto tiempo paramos para reagruparnos ya que con la niebla llegamos a perdernos de vista y el camino no es visible a causa de la nieve (ya muy presente).
Paramos a comer protegidos por un risco pero fue realmente incómodo porque la brisa era ya fuerte y la temperatura de -1,5ºC (con el aire la sensación térmica era tremenda). Porteadora se resintió por el frío, y comenzaros a dolerle las manos... así que tras una parada de 30 minutos recogimos y comenzamos el descenso.
La ruta del pinar fue compleja porque allí había mucha nieve y estaba muy helada lo que hace complicado bajas sin crampones (nuestro caso). Una vez pegados al pinar el aire desapareció y la sensación térmica fue mucha mejor. Tras cruzar el río solo nos quedaba seguir el camino de forma suave y sin nieve ni niebla, sencillo aunque algo pesado ya que la ruta es algo más larga que por la cascada. En total 2 hora y 25 minutos de descenso.
Tras reponer fuerzas directos al coche y para Madrid. Por el camino tuvimos la oportunidad de ver dos corzos en la carretera, magnífico espectáculo. Próximo objetivo, el Pico del Lobo…
Genial la salida. Como siempre, un placer :)
ResponderEliminarA la siguiente me apunto, cachis los examanes!!!
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