Grupo de amigos AMAC

Sherpa: el más veterano de todos y experto en trekking, conocedor de todos los rincones y caminos de nuestros montes.
Boquerón: un Malagüeño tremendamente en forma, algún día será un gran Sherpa.
To'quemao: el más joven y alocado, dispuesto a abordar cualquier experiencia y riesgo sin mirar atrás.
Porteadora: una mujer que vale por varios hombres.
Nachete: un Toledano, fuerte y capaz de seguir cualquier ritmo de ascenso.
Panzer: un todo terreno capaz de transportar la carga de todos.
Perkins: sin ninguna duda el sufridor, motor diesel de poca cilindrada, siempre cerrando el grupo, a duras penas mantiene el ritmo marcado.
Ángel: un sherpatilla que sigue la senda de sus padres...
Alonso: pitufín, el más pequeño pero todo un trota-caminos, algún día marcará el ritmo
Javi: un tres cilindros, todo un sufridor, cada cuesta implica una dosis de azúcar para compensar
Ana: el equilibrio en el camino, siempre dispuesta a dar apoyo a los demás
Nacho: también un tres cilindros que requiere de avituallamiento continuo, un motor sufrido pero que siempre llega
Raúl: todo un caminante, cuando coge ritmo es imparable

sábado, 15 de junio de 2013

LAGUNA DE PEÑALARA

Por fin, parecía que no iba a llegar nunca pero finalmente el calor ha llegado, y con el calor hemos podido romper una inercia negativa y volver a salir de marcha. En esta ocasión, además, un nuevo miembro se ha incorporado al grupo, Junior, que con tan solo 14 meses ya conoce las Lagunas de Peñalara.

En esta ocasión la logística nos hace plantear un horario más tranquilo llegando a Cerceda a las 13:00 y haciendo una parada para la comida de Junior.

Ésta, es un salida suave, una marcha de poco más de una hora por terreno casi plano, para desplazarnos desde la caseta de entrada hasta la Laguna, eso sí con mucho calor y un sol de justicia.

Porteadora ejerció nuevamente de "porteadora" y se hizo cargo de subir al pequeño Junior, la falta de costumbre tras año y medio de parada y la carga de peso adicional, hicieron que llegase algo cansada.

A los pies de Peñalara, que a pesar de las fechas, tras el largo y frío invierno aun conserva nieve, disfrutamos de la parada y de los bocadillos de rigor.

El retorno lo hicimos por el mismo camino, si bien Perkins se hizo cargo de bajar a Junior dando así un descanso a Porteadora. En poco más de una hora ya estábamos tomando un refrigerio en el bar, y Junior su merienda.

Una salida suave pero que rompe una inercia negativa y augura muchas futuras salidas.