Grupo de amigos AMAC

Sherpa: el más veterano de todos y experto en trekking, conocedor de todos los rincones y caminos de nuestros montes.
Boquerón: un Malagüeño tremendamente en forma, algún día será un gran Sherpa.
To'quemao: el más joven y alocado, dispuesto a abordar cualquier experiencia y riesgo sin mirar atrás.
Porteadora: una mujer que vale por varios hombres.
Nachete: un Toledano, fuerte y capaz de seguir cualquier ritmo de ascenso.
Panzer: un todo terreno capaz de transportar la carga de todos.
Perkins: sin ninguna duda el sufridor, motor diesel de poca cilindrada, siempre cerrando el grupo, a duras penas mantiene el ritmo marcado.
Ángel: un sherpatilla que sigue la senda de sus padres...
Alonso: pitufín, el más pequeño pero todo un trota-caminos, algún día marcará el ritmo
Javi: un tres cilindros, todo un sufridor, cada cuesta implica una dosis de azúcar para compensar
Ana: el equilibrio en el camino, siempre dispuesta a dar apoyo a los demás
Nacho: también un tres cilindros que requiere de avituallamiento continuo, un motor sufrido pero que siempre llega
Raúl: todo un caminante, cuando coge ritmo es imparable

domingo, 6 de marzo de 2011

PICO DE LOBO


Tras unas semanas de descanso y aprovechando las excelentes previsiones meteorológicas nos planificamos una nueva aventura, en esta ocasión el objetivo era doble, por una parte culminar un nuevo K2 (no conquistado antes), en segundo lugar satisfacer nuestra sed de venganza, así que nos planificamos subir el Pico del Lobo (sierra del Ayllón)

Sherpa por circunstancias personales no pudo venir y Nachete andaba con viajes y planes de Carnaval, así que nos organizamos para ir: Boquerón, Porteadora, To’quemao, Panzer y Perkins.

En el último momento, 7:30 horas de la mañana, To’quemao se dio de baja, con voz temblorosa, ronca y algo corrompida por la fiesta, manifestó vía móvil que no se encontraba en condiciones…. que dura es la noche…y la juventud…

Total, a la 8:00 horas salimos del Plenilunio, Porteadora, Boquerón y Perkins camino de las Tablas, allí recogimos a Panzer y salimos para la N-I, ya serían como las 8:30 horas. Tras poco más de 1 hora de camino, en el que nos íbamos desilusionándonos poco a poco por la escasez de nieve, llegamos a la estación de esquí de la Pinilla. 

Aquí la cosa cambió y un rayo de esperanza cruzó nuestras mentes, el parking casi completo, las pistas a tope… ¡NIEVE!, sí, al parecer, al magnífico día de sol que nos anunciaron las previsiones meteorológicas (y que por una vez se estaban cumpliendo), se iba a unir la ¡nieve!, algo que esperábamos a causa de las nevadas de la semana anterior, pero que por el camino habíamos llegado a pensar que no nos encontraríamos.

Tras 15 minutos en el parking, colocándonos los pertrechos y ñapeando una de las polainas de Porteadora que tenía la hebilla rota, nos lanzamos hacia el camino (no sin antes ayudar a salir a un coche de la nieve por el clásico método de empujar mientras le patinan las ruedas)

A las 10:00 horas empezamos el camino, desde el parking que se encuentra a 1.482 metros, comenzamos la andadura con una temperatura de 4ºC, poco a poco la nieve fue marcando el ritmo y de un paso fresco y dinámico fuimos pasando a un paso más tedioso aunque bastante bueno.

Las primeras rampas entre los pinares se hicieron bien, la nieve estaba pisada y había un camino bastante marcado y en el que no nos hundíamos demasiado, el paisaje estaba espléndido y aunque la temperatura bajó a -1ªC en las zonas sombrías, la sensación térmica era sorprendentemente buena y el aire estaba completamente en calma, ni una brisa, muy agradable para una subida en la que según se va subiendo y las rampas van endureciéndose, pronto se rompe a sudar y, va sobrando algo de ropa.

Al salir del pinar se cogen las rampas más duras, el camino pasó a estar menos marcado y la nieve más blanda. Empezamos a pasar de un camino, a una escalera, cada paso implicaba meter la pierna una o dos cuartas en la nieve, la pendiente se endurece y el sol comienza a darnos de lleno (la temperatura sube a 5ºC), se rompe la fila y nos vamos estirando poco a poco…

Panzer hace las veces de fotógrafo ante la falta de To’quemao y va haciendo la goma para poder tomar buenas fotos del grupo, nos adelantan esquiadores que suben sobre los esquíes o con raquetas a un ritmo superior al nuestro (deberíamos haber subido con raquetas).

Tras superar las tres o cuatro rampas (muy duras) que hay una vez se sale del pinar,, se llega al Collado, se superan los 2.000 metros y se llega a la explanada abierta, allí se ve el pico…. que realmente no es cumbre pero que engaña al que no conoce el camino, haciéndole creer que ya está llegando. 

Por momentos la nieve se pone dura y se camina mejor, pero es solo un espejismo, al poco de comenzar a subir la explanada, la nieve se vuelve blanda de nuevo y nos hundimos hasta la rodilla, un suplicio de escalera que parece no tener fin y cuya pendiente crece al acercarse a la cumbre.

Como a un tercio de la explanada, Panzer cae en la “trampa de osos”,  menuda situación, la primera pierna se le hunde hasta la cadera, cuando usa la segunda para salir se hunde aún más, fue toda una experiencia verle bracear desesperadamente intentando salir de la nieve… dejó el camino inservible y los pobres esquiadores que habíamos adelantado aprovechado una pausa que habían hecho, se encontraron un camino destrozado e imposible para las raquetas y los esquíes, que imagen…

Tras salir de la trampa (consistente básicamente en un metro o quizás más de nieve sobre unas escobas) con sufrimiento y constancia, continuamos la tediosa escalera superando el punto donde nos tuvimos que dar la vuelta la última vez.

Por supuesto ante la falta de Sherpa, Boquerón hico de Sherpatilla y nos fue guiando con fuerte ritmo hasta la cumbre (la falsa a 2.195 metros llamada Las Peñuelas), desde la cual se apreciaba ya, el Pico del Lobo. Nos llevó 2 horas y 45 minutos llegar hasta aquí.

Allí te da un ligero bajón al ver que el Pico está aún algo lejos y que además hay que descender un poco para luego volver a subir, pero no hay vuelta a tras, hay que seguir. Tras unos 20 minutos de camino, medio cresteando, en el que se desciende unos 25 metros, se llega al pie del Pico, por donde pasaba la antigua pista de esquí y desde donde se pueden ver más abajo las pistas llenas de esquiadores, Cerezo de arriba y Riaza, un paisaje increíble.

Otros 15 minutos y casi 100 metros de desnivel y se alcanza la cumbre (la buena), el Pico del Lobo a 2.274 metros (41.188,-3.466), punto de separación entre Castilla León (Segovia) y Castilla la Mancha (Guadalajara). El cielo completamente despajado, la temperatura en cumbre 10ºC y la visibilidad impresionante. 

Prueba superada, total poco más de 3 horas y 30 minutos para superar un desnivel total de casi 800 metros, ¡venganza cumplida!

Parada, cambio de camisetas, y almuerzo recuperador a base de caldo, chocolate, bocadillos y frutos secos, algún zumo y “gazpacho”, un poco locos sí que estamos… Durante el almuerzo coincidimos con los esquiadores que estaban reponiendo fuerzas y cambiando sus calzados para colocarse los esquíes y bajar por la vía rápida…deslizándose.

Tras 30 minutos de descanso a las 14:00 horas nos ponemos en marcha para volver, el regreso lo hicimos solos, nos cruzamos en todo el camino sólo con dos montañeros que iban camino de la cumbre.
A pesar de nuestras dudas durante la subida (por las zonas de hielo que habíamos pasado), se bajó bien, el hielo no resbalaba y las marcas de la subida permitían bajar bien, pudimos incluso disfrutar de 10 minutos de relax en la trampa del oso donde intentamos reproducir la escena y doy fe que lo conseguimos porque Panzer volvió a patalear cuando bruscamente se hundió hasta la cintura… La temperatura al sol llegó a los 15ºC (magnífico día)

La zona del pinar se hizo algo larga por el cansancio acumulado y la temperatura bajó hasta 5ºC en las zonas sombrías pero pudimos aprovechar para tomar fotos magníficas de los árboles cubiertos de nieve a contraluz (una maravilla)

Tras completar el descenso, a las 16:15 horas estábamos en el parking, nos cambiamos de botas y directo a Riaza a dar buena cuenta de unos torreznos, de esos que dan miedo al ver el entrevetado de grasa… aun estoy salivando…con las fuerzas recuperadas, todos al coche y regreso, otro K2 que cae, un día magnífico y un paisaje de esos que nunca se olvidan.

2 comentarios:

  1. Ruta magnífica donde las haya....y un verdadero placer.... Volveremos a enfrentarnos a la montaña en apenas diez días. Cardaño de Arriba nos espera :). Un abrazo, Chicos!

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  2. Exacto, proxima parada, LAS LOMAS.

    De veras que ha sido uno de los mejores días que hemos pasado

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