Grupo de amigos AMAC

Sherpa: el más veterano de todos y experto en trekking, conocedor de todos los rincones y caminos de nuestros montes.
Boquerón: un Malagüeño tremendamente en forma, algún día será un gran Sherpa.
To'quemao: el más joven y alocado, dispuesto a abordar cualquier experiencia y riesgo sin mirar atrás.
Porteadora: una mujer que vale por varios hombres.
Nachete: un Toledano, fuerte y capaz de seguir cualquier ritmo de ascenso.
Panzer: un todo terreno capaz de transportar la carga de todos.
Perkins: sin ninguna duda el sufridor, motor diesel de poca cilindrada, siempre cerrando el grupo, a duras penas mantiene el ritmo marcado.
Ángel: un sherpatilla que sigue la senda de sus padres...
Alonso: pitufín, el más pequeño pero todo un trota-caminos, algún día marcará el ritmo
Javi: un tres cilindros, todo un sufridor, cada cuesta implica una dosis de azúcar para compensar
Ana: el equilibrio en el camino, siempre dispuesta a dar apoyo a los demás
Nacho: también un tres cilindros que requiere de avituallamiento continuo, un motor sufrido pero que siempre llega
Raúl: todo un caminante, cuando coge ritmo es imparable

CAMINO DE SANTIAGO


El Camino de Santiago, es algo especial que personalmente recomiendo a todo el que le guste la naturaleza, el trekking y el silencio, tanto por razones religiosas, como espirituales, o simplemente como actividad de trekking, es una experiencia inolvidable.

Lo primero que hicimos es plantearnos las etapas, y dado el número de días libres que teníamos el planteamiento era claro, salir desde Astorga o Ponferrada, ya que no disponíamos de suficientes días para abordarlo desde León.

Finalmente y por temas logísticos, disponibilidad de comunicación por tren desde Santiago, elegimos Ponferrada como punto de partida.

Tras asesorarnos a través de la red, abordamos esta experiencia desplazándonos en coche desde Madrid hasta Ponferrada, allí dejamos aparcado el coche y comenzamos los nueve días de ruta hasta Santiago con la idea de volver en tren para recuperar el coche y volver a Madrid.



Dado que ya somos algo cómodos y que no nos gusta madrugar (los albergues se llenan temprano), optamos por reservar habitaciones en hoteles del camino para dormir.

Siguiendo los consejos de la web, compramos Compeed Ampollas, calcetines especiales sin costuras y de fibra anti ampollas y vaselina para evitar problemas en los pies.

Durante los diversos días pudimos disfrutar de la agradable sensación de caminar entre agradables pueblos en León y posteriormente de pequeños pueblos y espacios naturales salpicados de aldeas en Galicia disfrutando de la diversidad de paisajes. Inicialmente al recorrer León, encontramos espacios abiertos plagados de viñedos y que poco a poco iban cediendo ante las montañas, una vez en Lugo abundancia de robles, castaños y helechos dando al paisaje y en especial a los caminos ese encanto especial y a veces inquietante. 

Al acercarnos a Coruña, los castaños ceden ante los eucaliptos y el paisaje cambia de forma significativa haciendo los caminos más luminosos. Cabe destacar en Galicia las enredaderas que cubren los troncos de los árboles dando al paisaje un tono más verde y a los caminos un plus de densidad en la vegetación, lo que crea espacios tremendamente sombríos plagados de helechos.

Por el camino multitud de caseríos y aldeas, con casa adornadas con flores de todos los colores dan la bienvenida a los viajeros y ya en Galicia con esos característicos Hórreos que tanto encanto tienen para la mayoría de las personas.

Todo el camino desde León está plagado de manzanos silvestres, a veces resulta sorprendente la cantidad que hay. Entre los bosques de árboles en Galicia se puede disfrutar de extensos prados, verdes a pesar de las fechas estivales salpicados con las características “rubias gallegas”, esas vacas de color pardo famosas por la calidad de su carne, y granjas de todo tipo, con vacas lecheras, gallinas, cerdos, etc. y todo tipo de cultivos, destacando por su abundancia las berzas y los maizales.

Durante el camino se va llevando la credencial del peregrino de posta en posta, por diversos puntos de cada jornada para obtener el sello de reconocimiento de paso. El sello lo ponen en las iglesias, albergues, bares y hoteles que salpican todo el recorrido. Uno o dos sellos intermedios y otro al principio y final de cada etapa son suficientes.

En Galicia las iglesias de las aldeas están casi todas cerradas por lo que tendremos que recurrir más, a bares y albergues, para ir sellando nuestra credencial. Nos llamó mucho la atención la disposición de los cementerios gallegos, alrededor de las iglesias. El camino está perfectamente señalizado en todo su recorrido con señales y flechas amarillas, es casi imposible perderse.

No es necesario ir muy cargado ya que todo el camino está plagado de bares donde se puede adquirir comida y bebida sin dificultad y a buen precio, además hay una gran cantidad de fuentes potables que permiten hidratarse sin necesidad de cargar con mucha agua (en Galicia hay algunas menos). El exceso de peso se paga con dolor de hombros, en especial si no se está acostumbrado a caminar durante horas con un peso a la espalda.
Es imprescindible probar: la empanada, el pulpo, la ternera, el queso (según el sitio), el caldo gallego, y los pescados, todos ellos exquisitos y únicos. Es destacar el pan, completamente diferente al ser producto de una mezcla de harinas, trigo y centeno, con un color grisáceo, una corteza dura y una miga enorme.

Por supuesto hay que llevar la concha del peregrino y mucha ilusión para recorrer los más de 200 Km que hay desde Ponferrada hasta Santiago.

ETAPA CERO, Madrid – Ponferrada, 27 de Julio de 2011

Tras una agradable comida, montamos las mochilas (ya preparadas) y los bastones en el maletero y nos desplazamos en coche hasta Ponferrada, al legar aparcamos fuera del casco histórico y nos desplazamos andando con nuestras mochilas hasta el hotel “Los Templarios”, un sitio sencillo pero agradable, situado en todo el centro del casco histórico y a pocos metros del camino. 


Tras dejar nuestros bártulos y poner el primer sello en nuestro pasaporte en el hotel, nos adentramos en Ponferrada para disfrutar de un agradable paseo por esta hermosa ciudad y cenar algo a base de tapas. Tras la cena regreso al hotel para descansar. 



ETAPA UNO, Ponferrada – Villa Franca del Bierzo (25Km), 28 julio de 2011

Nos levantamos a las 8:00 y a las 8:45 ya estábamos desayunando zumo, tostadas con aceite y café (porteadora no toma café), desayuno tradicional que repetimos en todas las etapas.

A las 9:00 nos pusimos en camino para afrontar este primer día, con las energías y la ilusión a tope, nos pusimos a andar siguiendo las indicaciones del dueño del hotel, y a los pocos minutos ya estábamos en el camino, tras 30 minutos andando y con 20ºC de temperatura y un cielo completamente azul dejamos el pueblo y puse el nuevo GPS en marcha (regalo de cumpleaños).

Al llegar a Columbrianos pusimos nuestro primer sello del día en la parroquia de San Esteban, aquí nos contaron la primera anécdota del viaje, al parecer dos peregrinas preguntaron el día antes por la parad de autobús para ir a Santiago, sin duda por algún problema físico.

El camino recorre zonas urbanas, caminos asfaltados y pueblos de cierto tamaño plagados de casas, granjas y fuentes. A ambos lados del camino abundan los manzanos.

En Fuentes Nuevas hicimos una pequeña parada para recuperar fuerzas y tomas un refrigerio en el bar acompañado de una pastilla energética, el sol va calentando y ya hay 22ºC.

Pasamos Camponaraya ya con 24ºC y tras más de cuatro horas Cacabelos, donde pusimos nuestro segundo sello del día en la Ermita de San Roque. 


Aquí hicimos una segunda parada para tomar un refresco y un bocata de tortilla, el termómetro está ya en 26ºC. 

El camino continua entre manzanos para adentrarse entre los famosos viñedos del Bierzo dejando atrás la zona más urbana y el asfalto, en esta parte el recorrido es precioso pero se hace especialmente duro al sol ya que apenas hay árboles, no hay ni una sola nube y la temperatura no deja de subir alcanzando los 28ºC en Pieros, toma cierta pendiente y es alcanzan los 30ºC en la parte final. 

Los kilómetros ya se sienten en la espalda, es una subida suave pero larga. Finalmente a las 15:30 llegamos al hotel “La puerta del Perdón”, a la entrada de Villa Franca del Bierzo, un pueblo precioso que nos recibe con la Iglesia de Santiago (con una réplica de la Puerta del Perdón) a mano izquierda, aquí pusimos el último sello del día. 


En total según el GPS, 25 Km con un ligero descenso continuado y un desnivel en la parte final.

Dejamos las cosas en la habitación y comimos en el hotel ya que aún tenía la cocina abierta, tras un merecido descanso nos dimos un agradable paseo por Villa Franca, realmente bonito y monumental y nos tomamos unas tapas para cenar en una terraza de la plaza mayor. Regreso al hotel y a descansar para la siguiente etapa.



ETAPA DOS, Villa Franca del Bierzo-O Cebreiro (31Km), 29 de julio de 2011
Nos levantamos a las 8:00 y a las 8:40 ya estamos sentados con el café y las tostadas, por el ruido de la madrugada y el vacío en la cafetería del hotel deducimos que la mayoría de los peregrinos madrugan más que nosotros, probablemente para no tener problemas de cama en los albergues.

A las 8:55 nos ponemos en marcha con 17ºC y sin una nube a la vista, una gozada de día. Tras recorrer toda la calle del agua y atravesar el centro de Villa Franca del Bierzo abordamos el camino por el otro extremo de la ciudad.

El camino ha cambiado completamente y ya no vemos viñedos, se sale por un camino montañoso rodeado de árboles y que comienza con un ligero desnivel, hasta Pereje lo hacemos todo de un tirón, y allí ponemos nuestro primer sello del día en la iglesia de Santa María Magdalena. Comienzan a aparecer castaños mientras recorremos el camino que ahora trascurre a la vereda del río Valcarce.

Porteadora se ha erigido en Sherpatilla y marca la ruta siguiendo las "complejas indicaciones" a base de flechas y carteles y marcas amarillas.

Tras casi tres horas, a las 11:30 llegamos a Trabadelo, y allí en el área de descanso hacemos una pequeña parada con pastilla energética incluida pero por desgracia sin agua al estar la fuente averiada. La temperatura es ya de 26ºC. Se circula bastante tiempo a la verdea del río y en diversos tramos pegado a la carretera por un camino paralelo al arcén.

El camino prosigue junto al arcén pasando por Feillo y Portela de Valcarce, ya con una temperatura oscilante entre 28ºC y 30ºC. En Portela de Valcarce hacemos un alto para obtener el segundo sello del día en una pequeña iglesia junto a una fuente.

Desde Valcarce se recupera la vereda del río y se prosigue cruzando en diversos puntos la carretera pasando por Ambasmestas y por Vega de Valcarce llegando hasta Ruitelan faltos de fuerzas y bastante rotos.

Tras pasar Herrerías llegamos a Hospital las 14:50, tras 21 Kilómetros recorridos, justo en la base del puerto, hacemos una parada larga y aprovechamos para comer y reponer fuerzas en un restaurante llamado “el capricho de Josana” donde pudimos disfrutar de una comida sencilla pero buena y barata.

A las 15:45, tras más de una hora de descanso, emprendemos el ascenso a O Cebreiro con 28ºC y mucho sol, la subida se va haciendo dura y los kilómetros recorridos van pasando factura. Inicialmente el camino transcurre abierto rodeando los montes hasta que toma una camino entre arboledas de robles y castaños que lo mantienen a la sombra y que pica hacia arriba con dureza.

Es un camino precioso aunque plagado de mosquitos diminutos, de esos que vuelan delante de la cara y que no paran de molestar por la proximidad a los ojos y que aunque no piquen dan un toque desagradable a la subida.
El camino finalmente alcanza unos huertos y las primeras casas que nos llevan a Faba. Aquí nos tomamos el primer descanso acompañado de refrescos, en un bar a la sombra, ya son las 17:00.

Retomamos la senda y tras unas rampas duras el camino se abre y a parecen zonas abiertas con escasez de árboles, el sol hace mella en nosotros con dureza al perder la cobertura de los árboles al mismo tiempo que desaparecen los mosquitos. Las vistas a mano izquierda de todo el valle son IMPRESIONANTES.

El camino sigue picando hacia arriba y las fuerzas van cediendo hasta que por fin llegamos tras superar una subida tremenda a La Laguna, último pueblo de la provincia de León. 


El camino atraviesa rápidamente el pueblo y de forma más suave vuelve a bordear la ladera ofreciendo de nuevo vistas espectaculares, continúa en subida hasta el mojón que marca el final de la provincia y la entrada en la Comunidad de Galicia por la provincia de Lugo.

Completamente rotos proseguimos la peregrinación por un camino que va poco a poco perdiendo pendiente pero que no deja de subir hasta que finalmente alcanzamos a ver las primeras señales humanas, muros de piedra, y finalmente el mojón del alto de O Cebreiro y el monumento con el aparcamiento y el mirador, hemos coronado.

Siguiendo ya la carretera a pocos metros aparece el pueblo de O Cebreiro donde tenemos alojamiento. Con mucho sufrimiento llegamos a nuestro destino de hoy a las 18:45, sello en Santa María la Real y llegamos al hostal Casa Carolo.

En el hostal nos encontramos con la desagradable sorpresa de que a pesar de tener reserva y de haberla confirmado a los largo de la mañana, han dado nuestra habitación, una vergüenza. No sé si fueron nuestras caras o la sensación de culpa pero a los pocos minutos ya nos había conseguido habitación en el hostal de al lado, seguro que peor, pero que en nuestras circunstancias nos supo a gloria, cama limpia y baño son todo un tesoro cuando se lleva andando casi nueve horas con un puerto de más de 600 metros de desnivel en su última parte.

Tras la ducha y con multitud de dolores en nuestros cuerpos dimos un paseo y nos tomamos un refrigerio a base de raciones con alto nivel de calorías que nos permitieron recuperar las fuerzas.

Tras esta etapa, no te quedan dudas de por qué, es la etapa reina del camino Francés en Galicia.





ETAPA TRES, O Cebreiro-Triacastela (23Km), 30 de julio de 2011.

Como ya es habitual nos levantamos a LAS 8:00, aunque desde las 6:00 hemos oído el ruido de otros peregrinos que ya estarán de camino.

Una mirada por la ventana nos permite descubrir la famosa niebla gallega, a penas permite ver a unas decenas de metros en el pueblo.

Tras un buen desayuno a base de tostadas a las 8:45 nos desplazamos con nuestros equipos al mirador a tomar unas fotos y sentir las vistas del puerto por la mañana, a las 9:00 horas con 15ºC, la vista es magnífica ya que el sol comienza a abrir la niebla permitiéndonos vislumbrar las cumbres montañosas a lo lejos mientras el valle permanece oculto.

Nos ponemos en marcha por caminos sombríos entre la niebla y los castaños, el suelo cubierto de helechos y telas de araña, y los troncos sombreados de musgo, un panorama increíble, y es que “haberlas haylas”

El camino es un falso llano que sube y baja constantemente metiéndonos y sacándonos de la niebla, la sensación es magnífica. Tras pasar Santo Estevo, la niebla comienza a levantar y el sol va haciéndose fuerte.

Al poco tiempo se pasa el alto de San Roque de 1.270 metros, lo hacemos con niebla y algo de frío aunque con bastante ilusión, esta es la cota más alta del viaje, ahora todo es para abajo, claro que con repechos.


Al llegar a Hospital, nos ponemos el primer sello del día en la parroquia de San Juan y nos quitamos el chubasquero (nos lo pusimos para cubrirnos de la humedad de la niebla que mojaba ligeramente la ropa), la temperatura ya es de 19ºC y el falso llano nos hace sudar.

Al llegar a Poio, la temperatura es de 21ºC y estamos a pleno sol, si bien el valle permanece cubierto por la niebla que va abriendo a medida que pasa el día. En Poio nos tomamos el primer refrigerio del día con un rápido descanso. Pasamos Pardonelo por un sendero paralelo a la carretera  y con una ligera brisa fresca de montaña que nos hace sentir algo de frío.

Pasamos Fonfría y Obiduelo sin sana significativo y con la iglesia cerrada. Al levantar la niebla y por caminos no muy cerrados comienzan a aparecer los famosos prados gallegos, extensos y verdes a pesar de las veraniegas fechas, con las famosas vacas pardas (rubias gallegas). 

La temperatura va subiendo a medida que avanzamos por el caminos entre árboles y prados llegando a Filoval con 25ºC a tomarnos un segundo descanso, esta vez con bebida y pastilla energética Se nota que vamos descendiendo, cruzamos Pasantes y Ramil donde pudimos apreciar un castaño espectacular de más de 100 años y tras un recorrido tedioso entre aldeas llegamos a Triacastela, destino de hoy. 

Tras tratar de localizar nuestro alojamiento descubrimos que lo dejamos seis kilómetros atrás por despiste (todas las aldeas de la zona pertenecen a Triacastela aunque no estén en el pueblo) por lo que tuvimos que buscar otro alojamiento (pequeño momento de pánico), aunque la fortuna nos permitió encontrar rápidamente uno en el centro, la Casa Simón, sencilla pero limpia y barata y además en el centro de Triacastela.

Una vez tomada posesión de nuestro alojamiento nos marchamos a comer a las terrazas del centro para recuperarnos a base de churrasco (¡grandes! la rubias gallegas) y tras un descanso en la habitación, paseo por el pueblo, sello en la iglesia de Santiago y una misa peculiar para los peregrinos “no se me queden en el cementerio”.


ETAPA CUATRO, Triacastela-Sarria (19Km), 31 de julio de 2011.
Mantuvimos la rutina de levantarnos a las 8:00 para desayunar a las 8:45 nuestras ya tradicionales tostadas con aceite. A las 9:00 con niebla y 15ºC nos adentramos por la alternativa de Xansil, ya que conocemos Samos y esperamos que esté menos transitada, el recorrido transcurre entre caminos cerrados por los castaños, chopos y robles, no hay duda de que los caminos gallegos son especiales.

A las 10:00 comienza a abrir la niebla y ya tenemos 16ºC, Porteadora que ante la presencia de niebla iba abrigada, se quitó el chubasquero tan pronto comenzó a sentir el calor al andar.

Durante varias horas nos cruzamos tan solo con cuatro peregrinos y tres habitantes del lugar, no hay duda de que hemos acertado con la alternativa. En XanSil la iglesia está cerrada. Menuda sorpresa cuando nos encontramos a una señora gallega en medo de la nada, sentada en una piedra leyendo un periódico. Pasamos por Riocabo y Porteadora se quitó el pantalón largo, ya hay 20ºC y no queda casi rastro de la niebla, que va terminando de levantar según vamos alcanzándola en nuestro descenso.

Pasamos Montan y Fontearcuda con un paisaje abundante en pastos y vacas. En ocasiones la pendiente nos hace bajar muy rápido llegando a entrar nuevamente durante pequeños espacios de tiempo en la niebla. Al llegar a Furela, hacemos una parada y, sello en el bar Casa do Franca, tomamos un refrigerio con pastilla energética incluida para recuperar.

Finalmente el cielo abre del todo y se alcanzan los 24ºC, justo cuando nos unimos al camino alternativo que viene por Samos. Bruscamente aparecen montones de peregrinos, los llamados “romeros” que comienzan en Samos para hacer los últimos 100Km de camino (suficiente para obtener la compostelana)

Se recorre el camino paralelo a la carretera y casi llano hasta llegar a Sarria donde tras recorrer parte del pueblo llegamos a nuestro hotel el Oca Villa a dejar las cosas, darnos una ducha y salir a comer al malecón de Sarria. Tras la comida paseo por el pueblo, visitamos y nos ponemos sello en el Convento de la Merced y nos marchamos a descansar al hotel con Perkins cojeando con algo de tendinitis.

Por la noche un paseo corto por el malecón y cena en una terraza.





ETAPA CINCO, Sarria-Portomarín (24Km) ,1 de agosto de 2011.

Mantenemos nuestra rutina y a las 8:00 nos levantamos y tras prepararnos nos plantamos a las 8:45 en la cafetería para desayunar.

A las 9:00 con algo de niebla y 15ºC nos ponemos en marcha, atravesamos Sarria y descendemos por detrás del convento encontrando multitud de maizales a través de un sendero que nos conduce hasta las vías del tren. 

Encontramos bastante gente, se nota que ya estamos en el tramo que recorren “los romeros”. El camino es sombrío gracias a la multitud de castaños lo que le da ese toque especial de los caminos gallegos al que ya nos hemos acostumbrado pero que no deja de maravillarnos.

Debido a nuestro ritmo vamos adelantando grupos de “romeros”, de seis a diez personas por grupo, con calzado poco apropiado, sin mochilas ni equipaje y con bolsas, riñoneras o pequeñas mochilas para las tarteras, agua, etc. parecen grupos de domingueros de los que habitualmente encuentras en la sierra de Madrid en verano cuando recorres caminos próximos a cascadas, barbacoas, etc.

La temperatura es de casi 17ºC cuando llegamos a Barbadelo, aquí ponemos nuestro primer sello del día en la parroquia de Santiago.

El camino prosigue entre castaños y grupos de peregrinos atravesando diversas aldeas de apenas unas pocas casas cada una, la niebla va levantando y con ella la claridad, pero descubrimos nubes altas, que no tienen mala pinta y a ratos permiten pasar los rayos del sol. Es en este tramo cuando el camino pasa por el mojón con el kilómetro 100, ya hemos superado la mitad del recorrido, una oleada de alegría y motivación recorre nuestros cuerpos.

Al llegar a Morgade hacemos una pequeña parada para tomarnos un refresco y descansar los maltrechos hombros. Durante el refrigerio la temperatura es ya de 21,5ºC por lo que aprovechamos el descanso para aliviarnos de ropa y guardar la camiseta y la chamarra.

El camino prosigue en descenso y aumentan los intervalos de sol lo que incrementa la sensación térmica. Sigue habiendo un gran número de peregrinos. 


Finalmente alcanzamos Portomorín a la hora de comer, cruzamos el puente sobre el río Miño, subimos la escalinata y nos adentramos en la plaza mayor, donde nos encontramos una preciosa torre-iglesia fortifica de San Juan, cerrada (por la hora del día) y multitud de terrazas para poder picar algo. 

Tras llegar al hotel y dejar nuestras cosas, nos aventuramos a comer en el restaurante del propio hotel por aquello de la hora y el cansancio.

Tras la comida algo de descanso en la habitación y por la tarde nos desplazamos a Lugo capital con una amiga gallega, Miriam, que vino a vernos y a darnos ánimos junto a su preciosa niña, Laura, que con tan solo 17 meses tiene un desparpajo y una sonrisa encantadora, claro que antes de salir de Portomarín, nos ponemos el sello en la precios iglesia de San Juan (ya abierta). 

En Lugo pudimos disfrutar del ambiente y sus vinotecas y de un buen Rías Baixas con una tapita… A pesar de las predicciones de lluvia (85%) no vemos ni una gota de agua en toda la jornada, aunque nos comunican que en algunos pueblos de Lugo ha llovido y que cuando por la noche llegamos a Portomarín en Lugo empezaba a llover… no hay duda de que estamos en racha. 

Un paseo por el pueblo y a tapear para llenar los estómagos antes de irnos a descansar a base de raciones.


ETAPA SEIS, Portomarín-Palas de Rei (24Km), 2 de agosto de 2011.

Continuamos con la rutina y nos levantamos a las 8:00, aunque por alguna razón hasta las 9:00 no dejamos el hotel. Llegamos a la plaza mayor con un día nublado y 15ºC temperatura y entramos en una cafetería a desayunar, vamos tarde y nos ponemos en marcha a las 9:15 horas.

Tras descender el pueblo en dirección al río Miño pero por distinto camino al de la escalinata de subida, cruzamos un puente metálico que deja a mano izquierda el otro puente sobre el un afluente del Miño.

El camino es similar a los anteriores y predominan los castaños aunque se pueden apreciar pinos y unos eucaliptos enormes, con troncos con diámetros próximos a un metro y alturas incalculables, un toque nuevo al paisaje y a los caminos que son más abiertos a causa de estos eucaliptos que a pesar de su altura dejan pasar mucha más luz ya que ni tienen esa densidad de hojas ni ese volumen de ramas en su copa.

El camino se abre completamente dejando a la vista enormes prados al acercarnos a Gónzar, donde ya con 17ºC y algo de sol decidimos hacer un descanso y tomar el primer refrigerio del día. Dado que la mayoría de las iglesias están cerradas, decidimos ponernos un primer sello en el propio bar.

La temperatura sigue subiendo y alcanza los 19ºC con mucho sol, lo que lleva a Porteadora a quitarse la chamarra. El camino prosigue con un paisaje similar pero el cielo parece cerrarse de nuevo con nubes más oscuras y la temperatura cae a 17ºC. Porteadora decide volver a ponerse la chamarra, ya se sabe que todo se pega y con este clima uno se va haciendo gallego y no sabe si ponerse o quitarse la chamarra.

Al llegar a Ligonde nos tomamos un segundo refrigerio con pastilla energética y nos ponemos un segundo sello en el albergue, la temperatura ha llegado a 21ºC pero el cielo permanece nublado.

El camino va llaneando y se camina a buen ritmo, a pesar de las nubes no parece que vaya a llover y la temperatura tampoco parece que vaya a cambiar, ahora está en 20ºC.

Comienzan a aparecer los clásicos síntomas de fatiga acumulada, algo que nos llega ya a diario a partir de las cuatro horas de marcha: dolor en las plantas de los pies, molestias en los gemelos, pinchazos en los hombros, algo a lo que te vas acostumbrando con los días y que aun siendo inferiores a los primeros días tras O Cebreiro tienen un razonable nivel de dolor y persistencia.

Los caminos cada vez tienen más eucaliptos y son más abiertos, en un paisaje algo menos mágico que el de días anteriores. Tras cinco horas y media horas se alcanza Palas de Rei, con 20ºC, algo nublado pero ni una gota de agua.

Tras tomar posesión de nuestra habitación, algo antes de entrar en el pueblo, en unas cabañas de madera, ponemos un sello, comemos y nos vamos a descansar al hotel. Por la tarde tuvimos la inesperada visita de una amigo, Miguel que aprovechando que estaba por la zona “trabajando” se acercó a tomarse un cafetito.

Por la noche cena en el hotel, por aquello de no andar mucho ante la sobrecarga que tiene Perkins en el talón derecho (aún no recuperado de la tendinitis) y a dormir y reponer fuerzas.

ETAPA SIETE, Palas de Rei-Arzúa (31Km), 3 de agosto de 2011.

Continuando con nuestro ritmo de sueño, nos levantamos a las 8:00 y a las 8:50 estamos listos para llenar el estómago en la cafetería del hotel, desayuno y nos ponemos en marcha a las 9:10 con 17ºC y un sol radiante.

El camino llega a Palas de Rei, atraviesa el centro y sale por el otro extremo por caminos semi sombríos, con abundancia de castaños y robles pero salpicados por gran cantidad de eucaliptos.

Se pasa por multitud de aldeas diminutas salpicadas de amplios prados verdes que no dejan de sorprendernos por su amplitud y color, y que nos permiten apreciar la magnífica ganadería gallega, tanto de carne “rubias” como de lecheras.

A los pocos minutos Porteadora se quita la chamarra porque el sol va poco a poco apretando sobre nuestras cabezas, y el camino, si bien no es muy duro, es un poco rompe piernas.

Tras unas dos horas de marcha se alcanza otro mojón significativo, el que marca la entrada en la provincia de Coruña y deja atrás la provincia de Lugo, sin lugar a dudas el cuerpo lo recibe con un incremento de energía producto de la motivación que supone estar próximo al final…, se entra en O Leboreiro y hacemos una parada táctica para obtener el primer sello del día en la parroquia de Santa María, y descansar unos minutos tomándonos un refrigerio, con una temperatura ya de 21ºC.

Los caminos mantienen un aspecto similar y abren o cierran la entrada de luz en función de la proporción de árboles, fundamentalmente de eucaliptos, que cada vez es mayor.

El cielo aunque permanece despejado y de un color azul algo apagado, muestra pequeñas nubes blancas de evolución salpicando el horizonte y recordándonos que el tiempo en Galicia no es ni blanco ni  negros, es incierto.

Finalmente tras casi tres horas alcanzamos Furelos, una pequeña localidad con la parroquia de San Juan abierta y aprovechamos para obtener nuestro segundo sello del día. Con 23ºC abandonamos la localidad por un camino empedrado y completamente abierto que nos permite disfrutar de un paisaje precioso, a mano derecha se aprecian multitud de granjas, prados, vacas y bosques en la lejanía, en verdad que Galicia es espectacular.

Tras un largo descenso se alcanza la localidad de Melide, un pueblo bastante grande y que nos sorprende por la multitud de personas, el tráfico, el ruido … que nos transporta bruscamente de nuevo a la ciudad que ya teníamos olvidada en algún rincón de nuestra memoria tras siete jornadas atravesando pequeños pueblos y aldeas.

En Melide el camino recorre gran parte de la localidad y por momentos nos olvidamos de que estamos haciendo el camino y nos sentimos típicos turistas visitando un localidad veraniega, tras atravesar el centro, que por supuesto tiene la iglesia cerrada, y subir una fuerte cuesta, se alcanza el otro extremo de Melide, en el oeste, con una precios iglesia con cementerio pero que no podemos visitar por permanecer, como ya va siendo norma, cerrada. Desde allí el camino desciende en una fuerte cuesta que nos lleva a las calles periféricas de Melide y que finalmente entra en un camino precioso con una pequeña iglesia a mano derecha, cerrada, y un camino plagado de enormes eucaliptos.

Al llegar a Bonte, encontramos una pequeña iglesia de Santiago, abierta, y nos ponemos un sello en la credencial de peregrino, cruzamos el pueblo y abordamos una fuerte bajada en la que empiezo a sentir los clásicos dolores en mi talón derecho, fuertemente recargado y que me obliga a bajar el ritmo que llevaba impuesto porteadora, que nos conduce hasta Fonte de Prata, donde llegamos a las 14:10 con 26ºC y mucho calor y hacemos una parada para comer, ya que la jornada de hoy es muy larga.

Tras la comida, a las 15:10 emprendemos el camino subiendo una fuerte rampa que rápidamente nos recuerda los kilómetros recorridos y que nos lleva hasta Castañeda, a partir de aquí, bajadas y subidas que destrozan nuestras maltrechas fuerzas hasta la aldea de Ribadiso, una última subida nos conduce hasta los alrededores de Arzúa, ya se ven las primeras casas.

El recorrido hasta alcanzar la urbe se hace eterno, y una vez alcanzada nos hace recorrer toda la localidad hasta casi el centro urbano que está al otro extremo de la misma.


Hoy llegamos en condiciones malas, muy rotos, pero por otra parte muy ilusionados por la proximidad de Santiago. Tras poner otro sello en la iglesia de Santiago de Arzúa y San Pedro de Lema nos trasladamos al hotel a dejar las cosas, ducharnos y descansar, hoy hay pocas fuerzas para salir, más aún dado que estamos en un segundo sin ascensor y yo cojeo un poco de la pierna derecha…

Por la tarde-noche salimos a dar un mini paseo y cenar unas tapas en las que por supuesto no podía faltar una de queso de Arzúa, una exquisitez de la zona.

Tras la cena al hotel a descansar.

ETAPA OCHO, Arzúa-A Rúa (19Km), 4 de agosto de 2011.

A pesar del cansancio de la etapa anterior nos mantenemos fieles al programa y nos levantamos a las 8:00. Tras un paseo por la habitación preparando las cosas, compruebo que no cojeo, parece que podré abordar una etapa corta y casia llana a pesar de mi sobrecarga que me pide a gritos un descanso más prolongado.

A las 9:10 terminamos el desayuno y nos encaminamos a una nueva jornada, hoy hay 16ºC y el cielo está completamente cubierto, sin lugar a dudas es el día que más pinta tiene de llover de todos los que hemos visto nubes, sin embargo para hoy no dan lluvia, cosa que si daban para otras etapas, esto nos hace ser optimistas, además es una etapa corta.

Se aborda un sendero a la salida de Arzúa, espectacular por el número y tamaño de eucaliptos, a los 30 minutos de empezar a andar un coche aparece por el sendero, algo que se me antoja raro porque el camino en solo peatonal, cuanta fue mi sorpresa al descubrir que el conductor es el dueño del “mesón do Peregrino” donde hemos dormido y trae en la mano mi DNI, olvidado tras pagar la habitación, siento un enorme momento de gratitud al descubrir que todavía hay personas amables por estos mundos.

El camino se debate en una lucha entre maizales, eucaliptos y robles que hacen que el camino se abra y cierre alternativamente y muestre los campos trabajados por el hombre. A pesar de ser caminos más luminosos, el suelo está completamente plagado de eucaliptos y los robles mantienen una guerra continua con las enredaderas que se afanan por cubrir sus troncos creando un paisaje hermoso y algo mágico que por momentos nos traslada a las etapas más mágicas del descenso de O Cebreiro.

Tras aproximadamente una hora de marcha, paramos a poner sello en un bar, por aquello de que difícilmente encontraremos una iglesia abierta, el camino es bastante ancho, algo que hemos ido notando al aproximarnos a Santiago, y se abre y cierra constantemente a la luz.

Al llegar a Salceda, la temperatura ya es de 21ºC, por dos veces la lluvia ha amenazado con empezar, lo ha hecho a trasvés de un ligero calabobos de apenas unos segundos de duración, pero de momento aguanta, aquí hacemos una ligera pausa para tomar un refrigerio.

El camino mantiene el diseño de toda la jornada, aumentan los maizales y es algo más abiertos a la luz, finalmente a poco menos de una hora del destino de hoy, A Rúa, la lluvia hace un tercer intento que parece esta vez definitivo y se arranca en un calabobos suave que apenas moja. Inicialmente aguantamos con la esperanza de que el camino cierre o la lluvia pare pero justo en este punto el camino desemboca en una localidad y trascurre paralelo a la carretera, comenzamos a sentir que nos mojamos y decidimos parar y protegernos con los chubasqueros y cubrir también las mochilas.

El calabobos se consolidad en una ligera llovizna, por fin tras casi ochos días y varios días de predicciones de agua, hemos podido sentir de la famosa lluvia gallega y estrenar los chubasqueros, ya nos hubiera molestado traerlos para nada.

A los pocos minutos entramos en un camino más cerrado entre castaños y eucaliptos y el suelo se aprecia seco, aunque en esta parte no nos mojamos y dudamos que el calabobos se mantenga, decidimos proseguir con los chubasqueros, una decisión acertada ya que cada vez que el camino abre un poco se puede percibir que la lluvia persiste. El camino se mantiene la mayor parte del tiempo cerrado y seco y finalmente tras una vereda exclusivamente de eucaliptos el camino llega a Rúa donde paramos a descansar en el hotel. Una lástima que esta lluvia no se reservara para Santiago de Compostela. A pesar de la lluvia la temperatura era agradable y no bajó de 21ºC.

Tras una magnífica comida en el hotel, nos vamos a descansar y reponer fuerzas para el último esfuerzo, tan solo salimos para cenar y sellar en el hotel nuestras credenciales.
ETAPA NUEVE, A Rúa-Santiago de Compostela (22Km), 5 de agosto de 2011.

Este último día hemos cambiado ligeramente la rutina y nos hemos levantado a las 7:30, ya que tenemos planes para comer y no queremos llegar tarde a Santiago de Compostela. A las 8:45 ya desayunados y con 16ºC nos encaminamos hacia Pedrouzo por un camino plagado de robles y eucaliptos. 

El cielo permanece gris y el suelo deja ver que en la madrugada ha caído algo de agua, se puede apreciar la densidad de los robles ya que debajo de ellos el suelo permanece seco. Por primera vez pisamos suelo húmedo, aunque bastante seco, una sensación extraña ya que desde la primera etapa entre las viñas del Bierzo, no hemos dejado de acumular polvo en nuestras zapatillas. 

El camino es bastante ancho y más abierto, hay multitud de eucaliptos y helechos aunque los robles van poco a poco cediendo y los caminos son cada vez más abiertos y claros. Atravesamos algunas aldeas y maizales y ponemos el primer sello del día en un restaurante. Los pinares producto de la reforestación comienzan a hacerse fuertes y la temperatura llega a los 19ºC.

Comienza un nuevo amago de calabobos, justo cuando comenzamos a vislumbrar la torre del aeropuerto, ya se sienta la ciudad y con ella la Catedral, el calabobos es un nuevo amago que no termina de hacerse fuerte y para, el tiempo en Galicia es realmente como sus gentes, indeciso.

Se rodea el aeropuerto por un camino bastante abierto y tras un ligero descenso comienza la subida a monte O Gozo, por asfalto, aquí aparece mucha más gente, no sé pero da la sensación de que se suman grupos de “romeros” de otros caminos, el del norte, el de la plata, parece una pequeña manifestación que se va dispersando durante la subida.

Una vez más, un nuevo amago de lluvia durante la subida que aprovechamos para entrar en un bar de Lavacolla a poner el segundo sello del día y tomar un descanso final con refresco y pastilla energética. Al salir ya ha parado, ni diez minutos, que clima. Parece que no podremos entrar en Santiago con lluvia. 

Tras coronar la cumbre se recorre un camino llano que pasa por la TVG y la TVE. Toda la carretera está llena de peregrinos. Al final del camino se encuentra el monumento y la capilla ermita de San Marcos donde ponemos el penúltimo sello, que emoción, hacemos unas fotos y comenzamos el descenso a Santiago de Compostela, el letrero marca 4,7 Km hasta la catedral.

Comienza a salir el sol y hace algo de calor, tras el rápido descenso se cruza la circunvalación y se pasa el cartel de entrada a Santiago de Compostela.

Una vez pasado el cartel se recorre la ciudad por la calle de San Lázaro, se va por la acera de forma continuada encontrando peregrinos y ambiente de fiesta y ciudad turística, nos embarga la emoción pero aún hay que seguir un buen rato caminando por la ciudad.

Finalmente se accede al casco viejo, las calles se estrechan, se palpa excitación en el ambiente, los edificios son de piedra y hay cientos de turistas, el sol va poco a poco haciéndose fuerte y finalmente tras algunos recodos se entra en la plaza del Obradoiro por el lado derecho, manifestándose en todo su esplendor a mano izquierda, la Catedral, que momento, que sensaciones, toda la plaza llena de turistas y peregrinos sentados con sus mochilas al lado disfrutando del momento. Tras recuperar el aliento y hacer algunas fotos se acude a la oficina del peregrino en la rúa do Vivar donde se obtiene la ansiada compostelana y los sellos finales, misión cumplida.

Un descanso fotos, visita a la catedral con un sol que ya domina el cielo y cambio de planes, la idea era dormir en Santiago de Compostela y marchar en tren por la mañana a Ponferrada, pero nuestros amigos gallegos nos vienen a recoger para dormir en Lugo y partir en tren desde allí.

Miriam nos recoge con Laura de la mano, algo enfadada porque pensaba iba la playa y la catedral no le convence a su edad, nos vamos a comer a un restaurante recomendado por el hermano de Miriam a la salida de Santiago, gran acierto, menuda comida y desde allí a Lugo, descanso, paseo, vinos, y cena con Miguel en un restaurante muy agradable. 

Tras la cena nos trasladamos a su casa para dormir aunque primero tuvimos que convencer a Laura que tenía una idea algo distinta y poco sueño. Por la mañana traslado a la estación, desayuno y al tren. Tras tres horas de camino llegamos a Ponferrada y nos trasladamos a pie a recuperar el coche viendo a nuestro paso peregrinos que comienzan o prosiguen su peregrinación desde allí. Ya no los miras con los mismos ojos, sabes lo que tiene que sufrir aún. 

Tras recuperar el coche directos a casa viendo más peregrinos en gran parte del camino hacia Burgos.

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