Grupo de amigos AMAC

Sherpa: el más veterano de todos y experto en trekking, conocedor de todos los rincones y caminos de nuestros montes.
Boquerón: un Malagüeño tremendamente en forma, algún día será un gran Sherpa.
To'quemao: el más joven y alocado, dispuesto a abordar cualquier experiencia y riesgo sin mirar atrás.
Porteadora: una mujer que vale por varios hombres.
Nachete: un Toledano, fuerte y capaz de seguir cualquier ritmo de ascenso.
Panzer: un todo terreno capaz de transportar la carga de todos.
Perkins: sin ninguna duda el sufridor, motor diesel de poca cilindrada, siempre cerrando el grupo, a duras penas mantiene el ritmo marcado.
Ángel: un sherpatilla que sigue la senda de sus padres...
Alonso: pitufín, el más pequeño pero todo un trota-caminos, algún día marcará el ritmo
Javi: un tres cilindros, todo un sufridor, cada cuesta implica una dosis de azúcar para compensar
Ana: el equilibrio en el camino, siempre dispuesta a dar apoyo a los demás
Nacho: también un tres cilindros que requiere de avituallamiento continuo, un motor sufrido pero que siempre llega
Raúl: todo un caminante, cuando coge ritmo es imparable

domingo, 13 de febrero de 2011

OCEJÓN CARA NORTE


Todo estaba planeado para hacer un segundo asalto al Pico del Lobo, el primer intento nos dejó algo insatisfechos al no poder hacer cumbre.

Boquerón descubrió una triste realidad, tiene que hacer una salida de dos semanas a impartir un cursillo de formación, y como además practica el arte de deslizarse por la nieve sobre unos esquíes sugirió que adelantásemos la salida para el 13 de febrero.

Sherpa y To'quemao no podrán acompañarnos así que para no hacerles un feo  y darles la oportunidad de asaltar de nuevo el Pico del Lobo hemos decidido hacer un tercer ataque al Ocejón, por la cara norte pero en esta ocasión con nieve.

A las 8:00 horas nos reunimos para salir, Nachete, Boquerón, Porteadora y Paco. El cielo de Madrid está entre nubes y claros y se prevé lluvia, camino de Guadalajara el cielo se va encapotando ... y al pasar Guadalajara el cielo se va cerrando y aparece la niebla ... hasta el punto que antes de pasar Cogolludo la visibilidad es mínima y Porteadora que va conduciendo lleva las lentillas pegadas al cristal... ¿podremos subir?

A las 10:00 horas estábamos en Valverde de los Arroyos, con niebla alta, no se ve las montañas y pinta mal, pero hay 4ºC, en el pueblo no hay niebla y ni llueve ni nieva (dieron nieve para todo el día a partir de 1.200 m). Nos ponemos la ropa de montaña y a las 10 horas y 15 minutos salimos.

Partiendo desde el parking (1.250 m)  salimos por el camino fácil (no se ve nieve), al llegar a la bifurcación, Boquerón pregunta si bajar a ver la cascada o seguimos... hay dudas porque no se ve nieve... finalmente Boquerón y Paco tiran de Nachete y Porteadora y bajamos a la cascada. Total 40 minutos de paseo para encontrarnos un espectáculo magnífico, media cascada helada y media sin helar).

Tras 15 minutos de fotos, poses y diversión, tomamos el retorno pero en lugar de volver hasta la bifurcación, al pasar la peña tiramos a izquierda para subir por la ladera hasta encontrar el sendero que zigzaguea hasta el camino del Ocejón.

Seguimos el camino, al principio suave, hasta cruzar el río y alcanzar el pinar, allí giramos a izquierdas por el sendero que va pegado a los pinos y comenzamos a sufrir (ya pica para arriba y hay nieve a ratos), poco a poco vamos tomando altitud y a 1.750 m al salir del pinar aparece la niebla, y una brisa fría que hace el ambiente desagradable. 

El sufrimiento se va haciendo palpable, el paso es más lento y nos vamos estirando. Cada cierto tiempo paramos para reagruparnos ya que con la niebla llegamos a perdernos de vista y el camino no es visible a causa de la nieve (ya muy presente).

No nos dimos cuenta de que íbamos desviados hacia el oeste hasta que nos encontramos el Ocejoncillo y el camino principal que viene de Campillo de la Ranas y xxx. Siguiendo el camino principal subimos los últimos 200 m y llegamos a la cumbre (2.049 m), un momento increíble y una gran satisfacción superar los 800 m de desnivel en condiciones adversas en 3 horas y 15 minutos.

 Paramos a comer protegidos por un risco pero fue realmente incómodo porque la brisa era ya fuerte y la temperatura de -1,5ºC (con el aire la sensación térmica era tremenda). Porteadora se resintió por el frío, y comenzaros a dolerle las manos... así que tras una parada de 30 minutos recogimos y comenzamos el descenso.   

La primera parte fue complicada porque las piedras de la parte alta estaban heladas y resbaladizas y todos sabemos que eso al bajar.... tiramos hacia el este con idea de encontrar el pinar y así tener una referencia ya que el camino no existía. Nos pasamos y llegamos hasta la cresta, desde allí todo para abajo hasta llegar al pinar.

La ruta del pinar fue compleja porque allí había mucha nieve y estaba muy helada lo que hace complicado bajas sin crampones (nuestro caso). Una vez pegados al pinar el aire desapareció y la sensación térmica fue mucha mejor. Tras cruzar el río solo nos quedaba seguir el camino de forma suave y sin nieve ni niebla, sencillo aunque algo pesado ya que la ruta es algo más larga que por la cascada. En total 2 hora y 25 minutos de descenso.

A unos 10 minutos del pueblo, ya casi viendo el campo de fútbol se puso a lloviznar (agua nieve), apretamos el paso y llegamos al bar justo cuando se ponía feo. Al final tuvimos mucha suerte porque mientras nos tomábamos algo de beber y unas croquetas de corzo por la ventana veíamos como llovía con fuerza....


Tras reponer fuerzas directos al coche y para Madrid. Por el camino tuvimos la oportunidad de ver dos corzos en la carretera, magnífico espectáculo. Próximo objetivo, el Pico del Lobo…

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