El grupo AMAC no podía resistirse
a las previsiones meteorológicas, y aunque estaban valorando hacer una escapada
por el mponte el 17 de Abril, las excelentes previsiones y la posible presencia
de nieve (augurado por Boquerón que estuvo en Peñalara el pasado 9 de Abril y al
parecer con nieve hasta la cintura) fueron tentación, más que suficiente para adelantar
planes y organizar una nueva aventura del grupo AMAC.
La idea original: subir Cabeza de
Hierro; una cumbre madrileña situada a los pies de la estación de Cotos y que
se presenta majestuosa con una cota de 2.381 metros; desde Bola del Mundo; fue
modificada por Sherpa, quien sugirió como alternativa subir directamente desde
Cotos por la cara norte.
A las 8:30 Horas de la mañana nos
reunimos en casa de Panzer (hoy conductor oficial), Sherpa, Boquerón, Porteadora,
Perkins y como ya he comentado Panzer. To’quemao por motivos personales y
Nachete por motivos desconocidos, decidieron no acompañarnos en esta ocasión.
Tras tomarnos unos mini croissants
que Panzer nos había bajado de su casa y colocar todas las mochilas en su
amplio maletero, salimos por la carretera de Colmenar directamente con destino
a Cotos. Tras llegar poco más de una hora llegamos a Cotos y buscamos sitio en
el parking (casi vacío pero Panzer tuvo serias dudas de donde dejar el coche y
nos llevó casi al final del mismo), nos colocamos las botas, preparamos todo el
equipo y nos pusimos en camino a las 10:00 horas directamente desde el parking
de Cotos en dirección a la estación de Valdesquí. Un día espléndido, sol, cielo
azul y 10ºC de temperatura.
Tras salir del parking que se
encuentra a 1.830 metros, se recorre una corta distancia por la carretera que va al parking de Valdesquí, y se sale a izquierdas por un camino de tierra que
desciende en zigzag y pasa por el refugio de Pingarrón.
Finalmente y tras un descenso
constante a la sombra de los abetos, se
cruzan dos ríos por sus puentes de madera. Este descenso nos hace bajar hasta
la cota de 1.753 metros.
Desde allí Sherpa decide dejar el camino y
directamente entrar a mano izquierda por el pinar, el camino poco a poco va picando
hacia arriba y finalmente, para regocijo de Boquerón que había estado
aguantando nuestras bromas todo el camino (¿Quién dijo que habría nieve?),
apareció la nieve y nos colocamos las polainas.