El descenso arroja un desnivel de aproximadamente 220 m, pero con continuas subidas y bajadas y un terreno pedregoso que fatiga bastante los pies. El sol ayuda poco, es un día espléndido pero el calor nos pasa factura y será difícil que no se nos agote el agua.
A unos 2 km de la salida, llegamos a la fuente. Un punto con vistas espectaculares y que además nos permite recuperar líquido y rellenar las cantimploras.
Tras una dura caminata, finalmente alcanzamos Bocelle. Un pueblo pintoresco con una escalera impresionante que permite bajar hasta Arienzo (punto final del camino de lo Dioses). En esta ocasión no vamos a descender hasta el final, sería un castigo enorme bajar los más de 400 m de desnivel por la escalera y luego tener que volver a subirlos dado que el coche lo tenemos en Bomerano y la ruta no es circular (creo que Pitufín nos mataría de plateárselo)
Bajamos solo hasta la plaza central para disfrutar de las vistas y visitar el kiosko de bebidas y homenajearnos con un granizado de limón (producto estrella de la zona)
Desde aquí solo queda retornar por el mismo camino, disfrutando de las vistas y del granizado de limón.
El agua se nos acaba al llegar a la fuente, recargamos, nos refrescamos y recorremos el tramo final de vuelta al coche, casi 11Km en algo menos de 4 horas. Al llegar nos cambiamos de camiseta, nos refrescamos y aprovechamos que es la hora de comer para darnos un festín en un pequeño restaurante local donde disfrutamos de la plasta italiana..
Gran día para recordar!



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