Grupo de amigos AMAC

Sherpa: el más veterano de todos y experto en trekking, conocedor de todos los rincones y caminos de nuestros montes.
Boquerón: un Malagüeño tremendamente en forma, algún día será un gran Sherpa.
To'quemao: el más joven y alocado, dispuesto a abordar cualquier experiencia y riesgo sin mirar atrás.
Porteadora: una mujer que vale por varios hombres.
Nachete: un Toledano, fuerte y capaz de seguir cualquier ritmo de ascenso.
Panzer: un todo terreno capaz de transportar la carga de todos.
Perkins: sin ninguna duda el sufridor, motor diesel de poca cilindrada, siempre cerrando el grupo, a duras penas mantiene el ritmo marcado.
Ángel: un sherpatilla que sigue la senda de sus padres...
Alonso: pitufín, el más pequeño pero todo un trota-caminos, algún día marcará el ritmo
Javi: un tres cilindros, todo un sufridor, cada cuesta implica una dosis de azúcar para compensar
Ana: el equilibrio en el camino, siempre dispuesta a dar apoyo a los demás
Nacho: también un tres cilindros que requiere de avituallamiento continuo, un motor sufrido pero que siempre llega
Raúl: todo un caminante, cuando coge ritmo es imparable

domingo, 12 de junio de 2011

PEÑA CEBOLLERA



Un nuevo reto y un nuevo éxito para el grupo AMAC, hoy hemos culminado un nuevo K2, en esta ocasión el pico de las tres provincias, también conocido como la peña Cebollera, límite de las provincias de Segovia, Guadalajara y Madrid. 


En esta ocasión Serpa por temas personales y Boquerón por un tema familiar (algo que tendrá que comentarnos pues debe ser muy importante ya que es la primera vez que se cae de una escapada AMAC) y Nachete (porque estuvo de fiesta el Sábado) han sido baja y hemos hecho cumbre: To’quemao, Panzer, Porteadora y Perkins junto con dos invitados, África (la mujer de Panzer) y Alejandro, un chaval de 10 años que se portó como un hombretón.



Al as 8:15, To’quemao recogió a Panzer, África y Alejandro y tiraron por la NI hasta la Cabrera, allí esperaban Porteadora y Perkins. Al as 9:30 estábamos en la gasolinera de Somosierra, preparando el equipo.

A las 9:45 con 17º, sol y un día prometedor partimos desde la pista forestal que hay a lado de la gasolinera a 1.479metros.

Tomamos la subida a derechas, y comenzamos la subida, el sol apretaba bastante y pronto rompimos a sudar. A los pocos metros tomamos el camino a izquierdas y algo más tarde un nuevo desvío a izquierdas por un camino agradable entre pinares. La sombra se agradece.

En el cruce se toma el camino a derechas, aquí la pendiente apunta cada vez un poco más y nuevamente comenzamos a sudar. Nos estiramos un poco y recorremos la pista ascendiendo poco a poco.

El camino gira a izquierdas bordeando la colina y nos permite ver al fondo la Peña Cebollera. Los pinares van desapareciendo, pasamos el primer desvío a la derecha y finalmente llegamos al segundo, donde casualmente encontramos un grupo de caballos con sus potros.

Tomamos el desvío a derechas y comenzamos la verdadera subida, este trozo es realmente duro y nos hizo sudar de lo lindo, la temperatura iba en aumento y tuvimos que tomar algunos descansos durante el ascenso. Según tomamos altura vamos dejando atrás la manada de caballos.

Tras una larga y dura subida alcanzamos la pista que recorre la cuerda, allí cogemos a izquierdas en dirección a la Peña Cebollera, la temperatura ya es de 25ºC y ya estábamos por encima de los 2.000 metros.

Al llegar a la colina nos salimos del camino y tiramos a derechas alzando la cumbre (2.129 metros) a las 12:10. La temperatura había bajado un poco hasta los 21ºC y corría una cierta brisa.

Las vistas son espectaculares, por el norte y el oeste se ve todo el valle, Las hoces del río Duratón y a lo lejos, más al suroeste la cima de Peñalara, aun con neveros, unas vistas magníficas. Girando para mirar al este y al sureste se ve toda el valle del Ayllón y las sierra del Hayedo, una paisaje tentador que nos invita a buscar alternativas para recorrer en otra ocasión la cuerda y visitar otras cimas de la zona.

Tras un merecido descanso, con el ágape y las clásicas fotos emprendimos el camino de regreso a las 13:00, salimos dejando el Dolmen característico de esta cumbre a la espalda para recuperar la cuerda. Salimos a derechas para descender por el otro lado de la colina y cerrar así la ruta circular..
Al llegar al giro a izquierdas se ofrecía la oportunidad de acortar tirando por el camino recto de fuerte pendiente pero nuestro desconocimiento nos hizo seguir por la pista que daba cierto rodeo y acaba en el mismo punto.

Tras una largo recorrido y atravesar el pinar llegamos a otra pista, aquí tomamos a izquierdas por error lo que nos supuso tener que rectificar y volver de nuevo. Tomamos el camino correcto, que pasa por atravesar la pista y coger una camino que hay oculto detrás.

Bruscamente de nuestra izquierda salieron dos águilas que estaban bebiendo agua de unas charcas, impresionante momento en el que pasaron a pocos metros de distancia, majestuosas con las alas desplegadas, un momento mágico. Pronto el cielo se llenó de águilas, llegamos a contar siete.

Tras atravesar el muro y con la NI a nuestra derecha llegamos al final del camino. Aquí hay que bajar hasta el río para coger el camino que bordea camino de Somosierra.

El descenso lo hacemos a través del pinar hasta el río.

El descenso por el lado de los chorros es complejo por la elevada pendiente y la tierra del camino, las uñas sufren bastante pero finalmente llegamos a los chorros pasando a disfrutar de una vista preciosa.

Allí coincidimos con un grupo y tras hablar con ellos decidimos cambiar el camino y atravesar el río y subir la colina de enfrente para bajar por el otro lado, justo donde los chorros.

Desde aquí el camino sigue en descenso hasta los 1.435 metros saliendo a la antigua NI, se toma esta a izquierdas y se retorna a la gasolinera de Somosierra. Llegamos a las 15:56 con 26ºC.

Tras estirar un poco los músculos y adecentarnos en el baño, nos tomamos un merecido refrigerio en la terraza, aderezado con patatas y chorizos… lo normal en estas circunstancias.

Y finalmente vuelta para la ciudad con la mente en nuestra próxima salida y con la idea de volver a realizar esta ascensión, en invierno, con raquetas y recorriendo un tramo de la cuerda, seguro que las vistas son espectaculares.

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