Por fin hemos estrenado la
primavera, y digo bien a pesar de las escapadas de marzo y abril ya que este
año la nieve ha aguantado hasta casi Semana Santa, un lujo. En esta ocasión,
casi un año y medio después, hemos decidido repetir siete picos, más que nada
por aquello de poder ver los “picos”, algo que fue completamente imposible la
última vez en 2009 y apreciar las bonitas vistas de Madrid y la sierra desde esa
perspectiva.
La previsión era buena, sol y no
demasiado calor, así que organizamos la escapada con toda la ilusión que supone
subir a la montaña sin nieve después de casi 6 meses.
Serpa en esta ocasión no pudo
acompañarnos (temas familiares), To’quemao anda por tierras Vascas disfrutando
de unas “vacaciones” y Nachete está de viaje por trabajo, así que en esta
ocasión fuimos solo cuatro: Portadora, Panzer, Boquerón (haciendo de
serpatilla) y Perkins.
A las 9:00, estábamos montando
las cosas en “la perla negra”, que es el vehículo familiar de Panzer (para
Panzer no existe el concepto “pequeño”) y salimos para Navacerrada. Una vez
allí, y por aquello de romper las costumbres, Panzer aparcó “la perla negra” en
un sitio razonablemente cercano del bar del puerto.