Grupo de amigos AMAC

Sherpa: el más veterano de todos y experto en trekking, conocedor de todos los rincones y caminos de nuestros montes.
Boquerón: un Malagüeño tremendamente en forma, algún día será un gran Sherpa.
To'quemao: el más joven y alocado, dispuesto a abordar cualquier experiencia y riesgo sin mirar atrás.
Porteadora: una mujer que vale por varios hombres.
Nachete: un Toledano, fuerte y capaz de seguir cualquier ritmo de ascenso.
Panzer: un todo terreno capaz de transportar la carga de todos.
Perkins: sin ninguna duda el sufridor, motor diesel de poca cilindrada, siempre cerrando el grupo, a duras penas mantiene el ritmo marcado.
Ángel: un sherpatilla que sigue la senda de sus padres...
Alonso: pitufín, el más pequeño pero todo un trota-caminos, algún día marcará el ritmo
Javi: un tres cilindros, todo un sufridor, cada cuesta implica una dosis de azúcar para compensar
Ana: el equilibrio en el camino, siempre dispuesta a dar apoyo a los demás
Nacho: también un tres cilindros que requiere de avituallamiento continuo, un motor sufrido pero que siempre llega
Raúl: todo un caminante, cuando coge ritmo es imparable

domingo, 24 de marzo de 2024

SENDA SCHMIDT - SIETE PICOS

 

Salimos el Domingo temprano en dirección al parking del Puerto de Navacerrada porque no estábamos seguros si habría mucha o poca nieve y si el parking acabaría llenándose y la Guardia Civil cortando la carretera. Dado que la idea es empezar temprano y acabaremos antes de la hora de comer, el plan consiste en recorrer el Camino Schmidt, subir a Siete Picos, hacer la cuerda y volver al Puerto de Navacerrada, y desde allí acercarnos a Cercedilla a comer. 

Al final no había tanta gente y el parking estaba poco lleno por lo que aparcamos pronto y a las 8.30 estábamos listos para comenzar.

Para esta salida contamos con Javi, Ana, Nacho, Raúl, Pitufín, Sherpatilla, Perkins y Porteadora.

Iniciamos la ruta con una temperatura bastante agradable, dada la hora del día, y que aún estamos en marzo, unos 12ºC. Salimos por el Camino Schmidt, cruzamos la pista de esquí, y recomemos esta famosa senda que discurre entre pinos. Apenas hay algún nevero, si bien, encontramos muchos riachuelos y caídas de agua propias del deshielo. Este año los esquiadores no han tenido suerte, poca nieve y durante muy poco tiempo.

El camino, que es casi todo el tiempo llano, es muy agradable y lo recorremos en poco tiempo y con buen ritmo. Poco más de 4Km en 1 hora y cuarto.

La fortuna nos sonrió y mientras recorríamos esta transitada senda (en esta ocasión casi sin cruzarnos con nadie), tuvimos la fortuna de cruzarnos con un venado que pasa de derecha a izquierda subiendo la ladera. Que gozada de imagen. A unos 100 metros se paró a mirarnos, y fue entonces cuando nos dimos cuenta de que no iba solo, y que otro cruzaba por detrás de nosotros. La verdad es que cuando ves animales salvajes en su entorno, sientes algo especial por dentro. Nuestros intentos de fotografiar el momento fracasan, y tan pronto como nos ponemos a buscar el móvil, los dos se perdieron colina arriba.
Al llegar al Collado Ventoso, hacemos una pequeña parada para coger fuerzas y reponer líquidos. Los peques aprovechan para hacer una improvisada guerra de nieve usando la poca nieve que aún quedan en los algunos neveros esparcidos por el campo, y que sobreviven a las temperaturas de estos días.
Tras el merecido descanso, giramos a izquierdas evitando la ruta que lleva al Camino de la República, ya que nuestra intención es subir Siete Picos. El ritmo cambia dado que ahora estamos subiendo, recorremos poco más de 700m en 25 minutos haciendo una parada intermedia para una segunda guerra de nieve. Según vamos subiendo los casi 300 m de desnivel, los neveros van aumentando en número y en tamaño, una tentación demasiado fuerte para los peques, … y los mayores.
Coronamos Siete Picos y subimos al segundo pico, que es el que encuentras de frente al subir directamente desde Collado Ventoso.

Aquí, y como no puede ser de otra forma, nos deleitamos con las increíbles vistas, una autentica gozada que justifican todo el esfuerzo. Nos relajamos y tras un rato nos lanzamos a recorrer la cuerda en dirección al sexto pico (el más cercano a Navacerrada y el de más altura). La temperatura es magnífica, unos 16ºC con sol, una gozada para andar por la montaña.

El recorrido es muy tedioso, hay mucha nieve que tapa los senderos, pero insuficiente para andar por ella, se hace complicado recorrer la cuerda sin desviarse demasiado y sin subir todos los picos, las enormes rocas cubiertas parcialmente de nieve son peligrosas y hay que andar despacio y con cuidado, en especial por los posibles resbalones o por el riesgo de pisar en nieve y que se hunda el pie en algún agujero o espacio entre las rocas. 

Tardamos unos 40 minutos en recorrer el kilómetro y medio que separa el segundo pico del sexto. Este recorrido ha sido realmente duro y caso todos han tenido algún pequeño incidente resbalando o pisando mal, aunque sin más percance.

Una vez alcanzamos el sexto pico, la nieve desaparece y se hace fácil andar.

A pesar de que llevamos poco más de 2 horas andando, las paradas realizadas para descansar, guerras de nieve y sobre todo para disfrutar de las vistas desde el segundo pico, han consumido gran parte de nuestro tiempo y decidimos no subir el sexto y comenzar el descenso para poder llegar a comer al restaurante donde hemos reservado.

El descenso es duro para las piernas que llevan ya una gran carga, se hace por el sendero que zigzaguea hacia el Puerto de Navacerrada, es un sendero con mucha piedra y que desciende muy rápido lo que carga mucho las ya maltrechas rodillas. Unos 250 m de desnivel en algo menos de 1 kilómetro. A pesar de la dureza, tardamos poco más de 15 minutos en bajar (que bien se baja) y tomar la senda que recorre la zona de pistas en dirección al Puerto.

Al final un total de 3 horas andando para recorrer unos 9,5 Km, una mañana magnífica. Una vez en el Puerto, recuperamos los vehículos y nos lanzamos a Cercedilla para el merecido ágape, que como no puedes ser de otra forma, incluye el famoso cordero asado de la zona. Ahora toca pensar en la próxima.




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