Grupo de amigos AMAC

Sherpa: el más veterano de todos y experto en trekking, conocedor de todos los rincones y caminos de nuestros montes.
Boquerón: un Malagüeño tremendamente en forma, algún día será un gran Sherpa.
To'quemao: el más joven y alocado, dispuesto a abordar cualquier experiencia y riesgo sin mirar atrás.
Porteadora: una mujer que vale por varios hombres.
Nachete: un Toledano, fuerte y capaz de seguir cualquier ritmo de ascenso.
Panzer: un todo terreno capaz de transportar la carga de todos.
Perkins: sin ninguna duda el sufridor, motor diesel de poca cilindrada, siempre cerrando el grupo, a duras penas mantiene el ritmo marcado.
Ángel: un sherpatilla que sigue la senda de sus padres...
Alonso: pitufín, el más pequeño pero todo un trota-caminos, algún día marcará el ritmo
Javi: un tres cilindros, todo un sufridor, cada cuesta implica una dosis de azúcar para compensar
Ana: el equilibrio en el camino, siempre dispuesta a dar apoyo a los demás
Nacho: también un tres cilindros que requiere de avituallamiento continuo, un motor sufrido pero que siempre llega
Raúl: todo un caminante, cuando coge ritmo es imparable

sábado, 17 de febrero de 2024

PRESA DEL PONTO DE LA OLIVA

Hoy toca excursión por la sierra norte de Madrid, en concreto vamos a recorrer una ruta circular por la presa del Pontón de la Oliva. En esta ruta estaremos Perkins, Porteadora, Sherpatilla y el Pitufín que cada día anda más.

La ruta es agradable, se inicia desde la presa del Pontón, allí hay un parking para dejar el coche, aunque si llegas muy tarde puede ser algo difícil encontrar sitio.

Iniciamos la ruta pasando la barrera para directamente afrontar las increíbles vistas de la presa y el barranco que queda en la margen derecha del río Lozoya, que aquí hace de frontera natural entre Madrid y Guadalajara, zona usada por múltiples escaladores a los que podemos ver escalando la pared vertical, una vista que acongoja un poco.

El sendero discurre pegado al río y por el camino nos cruzamos con otros caminantes. Es muy agradable y apenas tiene desnivel. Son 4 kilómetros muy sencillos y agradables en los que vamos calentando las piernas a la par que disfrutando del camino.

A los 4 kilómetros, el camino se bifurca, nosotros tomamos la senda a izquierdas que se separa del río y comenzamos un ligero ascenso continuado que nos lleva a afrontar el desnivel máximo de hoy, unos 150 metros en 4 kilómetros, algo sencillo y que se hace cómodamente.

Las vistas desde arriba son impresionantes. Los pinos están llenos de nidos de orugas, una vista que pone los pelos de punta al imaginas esos miles de procesionarias…, aquí aprovechamos una zona de hierba al sol para hacer un mini camping para tomarnos el merecido bocata y dejar que los peques descansen un poco.

El camino llega hasta la carretera del Arroyo, aquí continuamos recto dejando los pinares a mano izquierda y al poco tiempo tomamos el desvío a izquierdas para ver los restos arqueológicos de la Dehesa de la Oliva, un poblado antiguo de época árabe-medieval donde se pueden apreciar lo que fueron las viviendas y restos de algunas tumbas.


Volvemos al camino original tras visitar la zona y retomamos el camino, que ahora desciende de forma rápida (150 metros en solo 2 kilómetros) en zigzag camino del parking. En total 10,3 Km circulares que se hacen de forma agradable y sencilla.




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