Grupo de amigos AMAC

Sherpa: el más veterano de todos y experto en trekking, conocedor de todos los rincones y caminos de nuestros montes.
Boquerón: un Malagüeño tremendamente en forma, algún día será un gran Sherpa.
To'quemao: el más joven y alocado, dispuesto a abordar cualquier experiencia y riesgo sin mirar atrás.
Porteadora: una mujer que vale por varios hombres.
Nachete: un Toledano, fuerte y capaz de seguir cualquier ritmo de ascenso.
Panzer: un todo terreno capaz de transportar la carga de todos.
Perkins: sin ninguna duda el sufridor, motor diesel de poca cilindrada, siempre cerrando el grupo, a duras penas mantiene el ritmo marcado.
Ángel: un sherpatilla que sigue la senda de sus padres...
Alonso: pitufín, el más pequeño pero todo un trota-caminos, algún día marcará el ritmo
Javi: un tres cilindros, todo un sufridor, cada cuesta implica una dosis de azúcar para compensar
Ana: el equilibrio en el camino, siempre dispuesta a dar apoyo a los demás
Nacho: también un tres cilindros que requiere de avituallamiento continuo, un motor sufrido pero que siempre llega
Raúl: todo un caminante, cuando coge ritmo es imparable

sábado, 13 de agosto de 2011

TRES PROVINCIAS Y PEÑA PRIETA


En esta ocasión vamos a subir Peña Prieta, cota más alta de la cordillera Cantábrica. 

Tras diversos e-mail, mensajes y llamadas, finalmente nos ponemos de acuerdo para que To’quemao recoja a nuestra última adquisición, Anabel, una simpática sevillana con acento andaluz y un toque ácido que hemos fichado este verano y se suben juntos a La Cabrera donde Porteadora y Perkins han organizado una barbacoa para coger fuerzas para el viaje.

Lo clásico: panceta, chorizo, morcilla, secreto ibérico, vamos, las múltiples variantes del cerdo para cocinar a la brasa y luego a la piscina para hacer tiempo y esperar a Boquerón que sale a las 15:00 horas de trabajar.

Boquerón que nunca le pisa al coche, se planta allí en tiempo casi record, quizás por aquello de ver si queda algo de la barbacoa, que ha tenido la oportunidad de apreciar vía e-mail con foto incluida enviado durante la misma comida…, pero como es lógico ya no quedan ni los huesos.

Tras preparar las bolsas los cinco salimos camino de Cardaño de Arriba, un pequeño pueblo palentino situado en un paraje sin parangón a los pies de la cordillera Cántabra.

Tras dejas los bultos bajamos a Campo Redondo, un pueblo a 8 kilómetros más debajo de Cardaño a cenar y esperar a Panzer, que aunque parezca mentira se ha hecho por la mañana-tarde un viaje desde las Rías Baixas en Pontevedra hasta Madrid, y que esa misma tarde y tras dejar las cosas y a la familia, se lanza a tumba abierta por la NI, que se supone es una autopista pero está toda en obras, para unirse al grupo en la subida a Peña Prieta. 

Por el camino tuvimos la oportunidad de disfrutar de la impresionante vista de un jabalí salvaje a la vera de la carretera.

A las 00:00 tras una cena llena de calorías de todo tipo, y en la que por supuesto no podían faltar las famosas jijas de la zona, tuvimos la oportunidad de disfrutar en el restaurante de los cantos típicos regionales merced a una multitudinaria cena de un grupo de 25 mujeres de la zona. Finalmente a las 00:30 llegó Panzer con la Perla Negra y nos unimos todos  para subir al pueblo a descansar.

Una vez en el pueblo, preparativos clásicos, organización para el día siguiente y todos a dormir, con la planificación de levantarnos a las 8:15 para salir a las 9:30.

El sábado 14 como era de esperar nos levantamos poco a poco y tras la ducha matutina y los habituales preparativos del equipo, a las 9:15 estábamos todos juntos desayunando tostadas con aceite y embutido o tomate triturado, según gustos.

A las 9:45 nos lanzamos al camino con 17ºC y sol, a pesar de los consejos de Perkins las mujeres salen con mucha ropa por aquello del frío matutino y Porteadora coge un “chubasquero” porque el termómetro de casa da lluvia para hoy.

Al poco de empezar a andar, 15-30 minutos, primera parada para quitarnos el exceso de ropa, algo que era de esperar. Comenzamos la subida poco a poco por la senda derecha, según se remonta, del río Carrión.

Tras cruzar el primer puente pasamos al lado izquierdo del río, cruzamos el portón de las vacas y proseguimos por el camino, semi llano aunque picando hacia arriba y con un suelo plagado de piedras.


Tras 1 hora y 15 minutos y ya con 22ºC y un sol espléndido alcanzamos el segundo puente que cruza al prado de las Lombas. La subida de las Lombas se hace dura, bastante calor y una pendiente dura que va pasando la primera factura del día.

Tras una parada para reponer fuerzas, con pastilla energética incluida y algo de agua, abordamos un último esfuerzo y finalmente alcanzamos la Lombas, un respiro y a subir el prado poco a poco.

Finalmente tras dos horas y 15 minutos de camino y ya con una altitud de 2.040 metros alcanzamos el desvío al Pozo de las Lombas y nos desviamos a derechas ante las insistencias constantes de Porteadora de evitar el empedrado, por aquello de que le trae malos recuerdos del descenso de Espigüete el verano pasado.

Rompiendo la costumbre, Boquerón se queda atrás y dado que no está Sherpa, Panzer y To’quemao asumen el testigo y se ponen a liderar la subida, que aunque parezca mentira hacen a pelo, es decir todo recto para arriba y sin seguir ningún camino.

Dada la pendiente de la Panza del Tío Celestino, y la multitud de piedras en el suelo, el camino se hizo duro, incómodo y algo peligroso, todos echamos en falta un Sherpa “profesional” que coja una senda, pero es lo que había….

Tras una hora de subida, Anabel, nuestro último fichaje arroja la toalla, agobiada por la pendiente y por el vértigo al pensar en la bajada por ese empedrado, algo peligroso, y que a todos nos preocupaba bastante.

Una auténtica pena porque estaba a poco más de 150 metros de desnivel de la cima y menos de 2.500 metros de distancia de la cumbre de Tres Provincias. Para ser la primera salida de Anabel, hay que reconocer que se portó como una jabata, lástima que los guías no encontrasen el sendero desde abajo, seguro que así habría coronado.

Para que no baje sola, Boquerón se queda con ella, y mientras ellos comienzan la bajada, el resto encuentra finalmente el sendero que sube en zigzag y termina la subida de forma cómoda y más relajada al pensar que podremos descender por un sendero y no por el empedrado.

Tras una hora de sendero bordeando la Panza del Tío Celestino y realizando el último esfuerzo de subida, alcanzamos por fin, tras cuatro horas, el pico de las Tres Provincias de 2.497 metros (2.503 metros según el GPS)
 
El paisaje no se puede describir, al sur, Espigüete y todo el valle por el que hemos subido; al sureste, Curavacas, una cumbre de 2.520 metros que está en la lista de subidas pendientes; al oeste las agujas con el Pozo de la Lomas; al Norte, todos los picos de Europa; al noreste Peña Prieta; y justo debajo las Fuente del Río Carrión, IMPRESIONANTE.

Tras las fotos de rigor, y ver dos corzos en la ladera nos tomamos un ligero descanso acompañado por avellanas que nos ofrece otra caminante que está en la cumbre y nos lanzamos a realizar la cuerda entre cumbres. Tras un descenso de 55 metros y un ascenso de 96 metros, se alcanza, dejando a nuestra derecha el Pico del Infierno de 2.530 metros, la Peña Prieta con 2.538 metros de altitud (2.542 metros según el GPS).

Las sensaciones son increíbles, nos hacemos unas fotos, hablamos con otras personas que están allí y que nos ayudan a identificar Curavacas, San Glorio y El Naranjo, increíble, con menos bruma creo que se podría ver el mar. La vista de los Picos de Europa corta la respiración.

Finalmente nos dejamos caer y nos ponemos a reponer fuerzas, hay 24ºC, pero en la última hora hemos tenido viento fuerte, por lo que no pasamos demasiado calor. Comemos gazpacho, zumo, bocata, plátanos, melocotones, chocolate… en fin, lo clásico para reponer fuerzas, pero con una vista que ningún restaurante del mundo podría ofrecer.

Tras casi cuarenta minutos de descanso, con algunas nubes blancas que salpican el cielo y la predicción de lluvia de Porteadora nos lanzamos al regreso por aquello del por si acaso. Primero volvemos por la cuerda a Pico de las Tres Provincias, y luego tras unos minutos de reposo, nuevamente hacia la Panza del Tío Celestino, ya que nos han recomendado esta vereda para bajar, en lugar de la ruta por Las Agujas que teníamos en mente como alternativa.

Tras rodear la Panza del Tío Celestino, cogemos el sendero en zigzag que no supimos encontrar a la subida, y bajamos con bastante comodidad, aunque el camino se hace más largo.

Al llegar a la base cruzamos hasta el camino al Pozo de Las Lombas y nos encaminamos de regreso por los prados. Perkins y Panzer van tocados de los pies, diversos dolores y amago de ampollas por el calor que es ya a esta altitud de 30ºC.

Tras bajar las Lombas el camino se hace duro y el cansancio se hace sentir en todo el cuerpo, pero muy especialmente en nuestros pies y rodillas. El camino de descenso, que está plagado de piedras, se hace duro para los maltrechos pies, aunque finalmente alcanzamos el puente y lo cruzamos entre una multitud de vacas y terneros, sintiendo ya la proximidad del hogar y del descanso.

Porteadora se erige en “mujer de campo” y va abriendo paso sacando las vacas del camino, el trayecto de retorno se hace realmente largo, un pequeño suplicio para nuestros pies.

Porteadora y To’quemao van a un ritmo algo superior debido a la necesidad de llegar, Perkins y Panzer a duras penan mantienen un ritmo doloroso a cada paso y a cada piedra.

Tras bordear el monte y tras casi nueve horas (incluyendo los 40 minutos de parada para comer), alcanzamos las casas de Cardaño, y con ellas nuestro hogar, agua, ducha y ropa limpia… nos duele hasta el alma. Allí nos encontramos con Anabel y Boquerón que ya se han duchado y recuperado el todo.

Tras recuperar fuerzas, nos preparamos para un cena en Guardo a base de raciones variadas: patatas bravas, chipirones, judías verdes con jamón, embutidos de la zona, ensaladas, picadillo… en fin lo clásico tras una larga jornada de campo.

Casualidades de la vida, en el restaurante nos encontramos a David, un amigo de Cardaño y a Isabel, una prima.

Traslado en coche a Cardaño para descansar con una ligera parada en Velilla, que estaba de fiestas, para comprar churros para el desayuno. 

Tras reponer fuerzas durante la noche, nos levantamos de forma algo salteada y sin horario fijo aunque Perkins marcó el límite en las 11:00 a base de palmas. Desayuno a base de churros y listos para una jornada de turismo.

Nos desplazamos en coche a Riaño para comer en la Presa, carnaza variada al gusto: solomillos y cabrito, y un rodaballo salvaje, aderezado todo con unas ensaladas y un tinto del bierzo, todo exquisito y muy satisfactorio para nuestros paladares y estómagos.

Traslado a Potes para dar un paseo y comprar algunas cosas, entre otras, algo de verdura para hacer una cena baja en calorías y recuperar un poco el equilibrio. El regreso lo hacemos por Cervera en una tarde preciosa con unas vistas espectaculares de los Picos de Europa, hasta que finalmente nos alcanzó la noche, ocultando las montañas y el paisaje de nuestras miradas, ya que a pesar de la luna llena había también algunas nubes.

Tras alcanzar la carretera de los pantanos, recorremos un camino algo más tedioso al tener que ir esquivando vacas en la carretera y con algo de lluvia en la parte final, solo una gotas para recordarnos que las predicciones eran de lluvia (para el día anterior, claro).

El lunes regreso a casa con una parada táctica en Lerma para degustación de cordero en Casa Antón, algo que ya se ha hecho clásico en estas rutas por el norte de España.

Un fin de semana espléndido para relajarse con los amigos y disfrutar de la gastronomía y la naturaleza de los Picos de Europa. Echamos de menos a Sherpa y Chanclas que por diversas razones no pudieron acompañarnos en esta aventura.

Ya estamos pensando en la próxima...


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