Grupo de amigos AMAC

Sherpa: el más veterano de todos y experto en trekking, conocedor de todos los rincones y caminos de nuestros montes.
Boquerón: un Malagüeño tremendamente en forma, algún día será un gran Sherpa.
To'quemao: el más joven y alocado, dispuesto a abordar cualquier experiencia y riesgo sin mirar atrás.
Porteadora: una mujer que vale por varios hombres.
Nachete: un Toledano, fuerte y capaz de seguir cualquier ritmo de ascenso.
Panzer: un todo terreno capaz de transportar la carga de todos.
Perkins: sin ninguna duda el sufridor, motor diesel de poca cilindrada, siempre cerrando el grupo, a duras penas mantiene el ritmo marcado.
Ángel: un sherpatilla que sigue la senda de sus padres...
Alonso: pitufín, el más pequeño pero todo un trota-caminos, algún día marcará el ritmo
Javi: un tres cilindros, todo un sufridor, cada cuesta implica una dosis de azúcar para compensar
Ana: el equilibrio en el camino, siempre dispuesta a dar apoyo a los demás
Nacho: también un tres cilindros que requiere de avituallamiento continuo, un motor sufrido pero que siempre llega
Raúl: todo un caminante, cuando coge ritmo es imparable

sábado, 7 de diciembre de 2013

MONFRAGÜE RUTA ROJA

Por fin hemos retomado las buenas costumbres, ha sido difícil, no por pereza aunque pueda parecerlo, por problemas de agenda, meteorológicos, etc….

No hemos podido contar con Sherpa que andaba con otros temas (aunque se mantiene a tope haciendo subidas al Pico del Lobo en horario laboral, je, je), ni con Boquerón que anda por tierras Bábaras ganándose el pan, ni con Nachete que anda por tierras Nórdicas disfrutando de la nieve (je, je), ni con To’quemao que no se sabe ni dónde anda, ni con Panzer que tenía plan en el puente… una locura, cada vez es más complicado juntar a miembros del grupo, entre compromisos personales, problemas logísticos y distancias kilométricas a las residencias actuales, nos estamos quedando en pañales.

En fin que Porteadora, Junior y Perkins se lanzaron a realizar una salida, no muy complicada por aquello de ir viendo cómo responde Junior y cómo se gestiona la logística pero algo avanzadilla para ir soltando piernas.

En esta ocasión hicimos la ruta roja del parque natural de Monfragüe, es decir la “Fuente del Francés – Castillo de Monfragüe. Una ruta de casi 13Km si se parte desde el pueblo de Villareal de San Carlos tipo circular en su mayor parte y que tiene un máximo desnivel de casi 250m.

Salimos de nuestro campo base en Plasencia algo tarde, por aquello de no tener prisa y así dar tiempo al sol a calentar algo el ambiente, por aspectos de la compleja logística de Junior y porque…, que carajos porque era Sábado y apetecía levantarse tarde.

A las 11:40 estábamos listos en el parking (39.829945,-6.035423) que hay al otro lado del puente, acortando así el itinerario total, para hacer sólo la ruta circular de 8,6 Km.

Un día magnífico, soleado y con una temperatura de 7ºC. Junto al extremo del puente comienza la subida a mano derecha, perfectamente señalizada y que nada más comenzar nos recibe con una escalera en la roca que nos deja claro que allí, comienza la subida.

Una hora después hacemos cima en el Castillo de Monfragüe, 286 m de subida continuada, en la que la primera parte es la más dura, y que como no podía ser de otra forma, la hizo Porteadora con Junior a la espalda.

Una vez en la cima, se disfruta de unas vistas espectaculares del Parque Natural de Monfragüe, del devenir del río Tajo, del puente sobre el río, y allá a lo lejos de la unión del Tiétar con el Tajo en el embalse de José María Oriol, un paisaje espectacular.

La temperatura en cima ronda los 10ºC pero al sol se está muy a gusto por lo que una vez visto el Castillo (un pequeño Torreón), nos sentamos al sol a disfrutar de unos sándwiches y dar de comer a Junior, que durante la subida se portó muy bien, a ratos cotilleando todo lo que podía ver, a ratos hablando en su jerga (algo parecido al Japonés).

Tras comer y descansar un rato, casi 1 hora y 15 minutos después de llegar, nos lanzamos al descenso por la otra cara, la que da al sur y está soleada. Un descenso más suave que en sus primeros metros transcurre por la carretera y luego de forma paralela a la misma hasta llegar al Salto del Gitano. Aquí se puede disfrutar de una vista espectacular del río y sobre todo, del vuelo de los Buitres Leonados que rondan la cumbre que se sitúa al otro lado del río, una gozada.

Tras unos minutos de descanso y de disfrutar de las vistas, el camino trascurre de forma casi paralela por el lado izquierdo de la carretera y muy pegado al río, en algunos tramos el camino se une completamente al margen del río. Aparentemente el cauce está muy bajo, dado que las marcas que ha dejado el agua quedan muy por encima del nivel actual, si bien entendemos que en parte es porque la presa que hay aguas arriba debe estar cerrada, tras el seco verano y la escasez de lluvias.

Durante la mayor parte del descenso, Junior aprovechó para echarse la siesta habitual… así da gusto viajar.

Tras 1 hora y 30 minutos de descenso el camino acaba justo al lado del parking donde habíamos dejado el coche. Realizamos un rápido cambio de pañales y nos ponemos cómodos para lanzamos en dirección a Coria, donde confiamos que podremos recuperar fuerzas…. y esta noche a tapear.

Nos hemos quitado el “mono” de todo este periodo de inactividad, pero ya estoy ansioso y deseando salir de nuevo.



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