En la sierra del Ayllón en Guadalajara, en los llamados “pueblos negros”, hay una cima colosal llamada Ocejón de 2.049 m de altitud. Es una zona espectacular rodeada de pequeños pueblos en piedra y pizarra negra en la que merece la pena pasar unos días disfrutando del paisaje y sus gentes.
Pueblos espectaculares como Campillo de las Ranas, Majaelrayo, Valverde de los Arroyos… no dejéis de experimentar unos días en esta parte de España.
Nuestra experiencia: Ante el reto que nos habíamos propuesto de subir el Espigüete en verano, Porteadora y Paco se lanzaron a subir el Ocejón (750m de desnivel) a modo de entrenamiento, para tantear las fuerzas.
Inicialmente decidimos salir desde Campillo de las Ranas, pero no conseguimos encontrar el camino de subida y fue difícil obtener una explicación de los lugareños por lo que salimos desde Majaelrayo que tiene perfectamente indicado el camino a seguir.
El clima espectacular, un día perfecto, soleado pero con algunas nubes altas, quizás 30º a medio día y sin viento.
Tras unos 90 minutos de caminata, con ligera pendiente hacia arriba, se llega a una arboleda y tras esta se coge el camino que va hacia la ladera del Ocejón. Desde aquí hay 1 hora subida dura hasta el Ocejoncillo, una cumbre que se encuentra justo antes del Ocejón cuando se sube por esta ladera.
Desgraciadamente no conocíamos esta dato por lo que en lugar de rodear el Ocejoncillo y subir por el empedrado de detrás al Ocejón, nos lanzamos con todas nuestras fuerzas a coronar el Ocejoncillo con la consiguiente sorpresa cuando a pocos metros de coronarlo vimos el Ocejón detrás. Fue duro tener que descender parte de lo subido para emprender la subida final al Ocejón, más aún porque la subida al Ocejoncillo la hicimos sin reservar fuerzas al pensar que íbamos ya a hacer cumbre.
La subida por el empedrado se hace con dificultad por el terreno (empedrado) porque es subida constante. En total unas 5 horas de subida para superar los 750 m de desnivel. Desde el Ocejón, las vistas son espectaculares.
En la cumbre pudimos disfrutar de un almuerzo y un descanso merecido.
El regreso por el mismo camino (obviando por supuesto el Ocejoncillo) todo seguido hasta Campillo de las Ranas (unas 3 horas y media), la parte finas se hace algo larga. Lo compensamos en el bar de Majaelrayo donde nos tomamos una cerveza como Dios manda, fría y con espuma.
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